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La neuroarquitectura es clave para la eficiencia en la oficina

Puede que la distribución caótica de la oficina te abstraiga de la rutina en busca de un cierto orden, que la excesiva proximidad con tus compañeros invite constantemente a conversaciones intrascendentes o que la pobre iluminación interior reduzca tus capacidades al máximo.

El poder del diseño

Para evitar estos contratiempos existe la neuroarquitectura, una ciencia joven que pretende estudiar la afectación al estado de ánimo de las personas a través del diseño de interiores. ¿Y cúal es el objetivo? Aunque también se utiliza para que uno pueda sentirse más cómodo en casa, toma especial importancia en el entorno laboral para garantizar la eficiencia de los trabajadores. La neuroarquitectura mejora la creatividad y rendimiento y la reducción de la sensación de fatiga y estrés de los empleados.

Las claves

La ciencia avala esta nueva corriente arquitectónica. Según la experta en biología del hábitat Elisabet Silvestre, que también colabora con el Colegio de Arquitectos de Catalunya (CoAC), “la información que nos rodea en un edificio hace que el cerebro genere una serie de hormonas que afectan nuestro estado de ánimo”. Techos altos para facilitar la creatividad de los trabajadores, techos bajos para favorecer la concentración, ventanas orientadas a espacios verdes para contribuir al bienestar, presencia de luz natural para tener una mayor eficiencia en las tareas, una cierta lejanía entre compañeros para evitar distracciones…

Otro de los elementos que pueden influir en las emociones de los concurrentes son los colores elegidos para las paredes, la presencia de plantas o flores en la oficina y la elección de formas cuadradas o redondeadas para los muebles: mientras las primeras generan incomodidad, las segundas resultan mucho más agradecidas para los trabajadores.

Flexibilidad de los espacios

Una de las claves para mejorar la experiencia del usuario en el entorno es dotar de flexibilidad a los espacios para que estos sean dinámicos y puedan adaptarse en función de la tarea que se desarrolla en cada momento. Como resultado de la aplicación de estas técnicas, se logra una reducción del nivel de estrés de los usuarios y se incrementa notablemente su creatividad.

Los pasos a seguir

El proceso de trabajo empieza con el recibimiento del brief. Acto seguido, se debe analizar y conocer los usos que el cliente dará al espacio, así como sus valores y esencia de marca. Después identificar las áreas de mejora para lograr una mayor interacción de las relaciones interpersonales e investigar qué materiales y tecnología son los más adecuados.

Con toda la información recopilada en este estudio, se pasa al diseño del concepto creativo y la validación con el cliente, mediante un test previo a la implementación a través de varios prototipos. Finalmente, se concluye el proceso con la fabricación e implementación del proyecto.

Interés al alza

¿Hasta qué punto las empresas están interesadas en implementar esta reciente ciencia en sus oficinas? Aunque los clientes, grandes o pequeños, empiezan a ser conscientes de la necesidad de trabajar bajo los parámetros de la neuroarquitectura, aún son pocos los que la consideran imprescindible.

El éxito de esta nueva ciencia ya es una realidad en países como Estados Unidos y cada vez gana más adeptos en Europa. Y es que, sin duda, se trata de una buena estrategia si estás pensando en decorar o reformar una oficina.